La palabra se hace parte de la imagen. El discurso citadino se instala en la mirada de Ezequiel Mazariegos. La ironía, la conciencia de la coincidencia y el encuadre, forman parte de estas secuencias en donde el fotógrafo hace gracia de la rutina capital y lo ambulatorio de sus encuentros.Su sentido geométrico del encuadre, el contenido de las imágenes y su impulso emotivo en la hora de seleccionar el objeto a fotografiar, nos hacen recordar las palabras de Cartier-Bresson sobre la fotografía:
“Poner la cabeza, el ojo y el corazón en el mismo eje”
Alexis Díaz
